En vacaciones: juegos, cenas en familia y lectura

Sois muchos los papás que, terminando el curso, nos pedís consejo sobre qué deberes o actividades pueden hacer vuestros hijos en verano.

En primer lugar, deberíamos plantearnos si un niño de infantil debería hacer deberes en verano y cuál sería el objetivo.

En mi opinión, en verano los niños deberían desconectar para volver con las pilas cargadas en septiembre. Muchas veces los deberes de verano responden a cierto miedo a que los niños se alejen tanto de la realidad escolar que luego no sean capaces de volver a conectar. Sin embargo, esa desconexión es necesaria, y si durante el verano olvidan algo que habían aprendido, seguramente será que no lo habían aprendido bien o que no era tan importante.

Si los niños en sus vacaciones hacen excursiones, van a la piscina, se bañan y hacen castillos de arena en la playa, juegan al tragabolas, al memory, al dominó, al monopoly o a cualquier otro juego de mesa, hacen planes familiares… estarán aprendiendo y desarrollando muchas más habilidades que resiguiendo letras y números en un cuadernillo de deberes.

De lo que no deben hacer vacaciones en verano es de hacerse responsables de sus cosas, colaborar en casa en lo que sea necesario, obedecer y respetar las normas que ponemos los papás…

A partir de aquí os recomiendo dos cosas para hacer con vuestros hijos que me parecen realmente útiles e importantes:

La primera, aprovechad para comer y cenar en familia, sin móviles ni televisión, es un momento ideal para entablar conversaciones con nuestros hijos, nos ayuda a conocerles mejor y favorece mucho el desarrollo del lenguaje, nosotros hacemos de modelo y ellos ponen en práctica sus habilidades.

La segunda, contadles muchos cuentos.  Los niños no deberían asociar la lectura a una obligación que se impone en el colegio. Las personas no nacemos lectoras o no lectoras, es un proceso que se va desarrollando, en el que nuestras intervenciones pueden ser determinantes.  Cuando preguntamos a los adultos que leen mucho por el inicio de su afición, suele haber siempre otras personas implicadas. Alguien que recomendó un libro, padres que leen en casa y hablan sobre lo que han leído, un amigo, un profesor…

El hecho de que a un niño le guste leer es algo que no se puede imponer, pero se puede favorecer. Un factor que sabemos que ayuda muchísimo es que les leamos cuentos a los niños desde que son pequeños. Esto hace que asocien la lectura a momentos agradables y a personas importantes. Refuerza el vínculo afectivo con nuestros hijos, favorece el desarrollo del lenguaje, mejora la capacidad de atención y concentración, estimula la imaginación, las ganas de aprender y la curiosidad.

La “International Reading Association”, afirma que “La única y más importante actividad a fin de construir la comprensión y las habilidades esenciales para el éxito, en el aprendizaje de la lectura parece ser LEER EN VOZ ALTA A LOS NIÑOS”, así que en nuestras manos tenemos una sencilla pero eficaz herramienta para hacer de nuestros hijos, personas aficionadas a la lectura.

Eva Doménech –  Jefe de estudios de Infantil

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