Leer, ¿una batalla perdida?

“Nada más acercarse a la ventana, la señorita Prim descubrió una habitación grande, muy desordenada, repleta de libros y niños. Había más libros que niños, muchos más, pero por alguna razón el reparto de fuerzas producía la impresión de estar equilibrado. La aspirante contó treinta brazos, treinta piernas y quince cabezas. Sus propietarios se encontraban desperdigados sobre la alfombra, tumbados en viejos sofás, acurrucados en desvencijadas butacas de cuero”.

Esta imagen que nos narra Natalia Sanmartín en su novela El despertar de la señorita Prim (Planeta Editorial, 2013), hoy resulta, al menos, inusual, y nos evoca momentos de épocas pasadas.  Un grupo de niños que no solo leen, sino que disfrutan, absortos, del objeto de su lectura.  Un gesto revolucionario, como califica Isis Barajas en su artículo “Leer es de valientes”, para los tiempos que corren.

Dicho artículo se me hizo presente la semana pasada, al regreso de las vacaciones de Navidad, cuando me disponía a iniciar la clase de Lengua Castellana. Para aportar algo de originalidad a la típica pregunta ¿qué os han traído los Reyes Magos?, “arriesgué”, con cierto miedo a la respuesta que me podía encontrar, con el siguiente interrogante: ¿A quién le han regalado un libro estas Navidades?  Para mi sorpresa y orgullo, como profesor de lengua, tres cuartas partes del grupo levantaban la mano con ganas de llegar al techo y, algunos, casi de puntillas, o eso me pareció a mí.

¡Leer es de valientes! Les dije.

En una época en la que la tecnología parece habernos robado la capacidad de imaginar, crear y sorprendernos con lo que nos rodea, todavía tenemos niños que leen y se asombran con las cosas que pueden aprender de un buen libro.

Como padres y maestros nuestro verdadero quebradero de cabeza, muchas veces, se centra en qué libro ofrecer a nuestro hijo o alumno. Nos empeñamos en hacer una competencia directa a las tabletas, juegos on-line, series animadas, o a las redes sociales.  Buscamos y rebuscamos en los fondos de estanterías libros que huelan, con grandes ilustraciones, con tipografía atrevida, el título del último youtuber de moda, no demasiado grueso…  algo que pueda vencer al atractivo mundo digital. ¿Se tratará de una batalla perdida? ¡No! ¡Nuestros hijos leen! Tres cuartas partes de la clase levantaban la mano entusiasmados con el regalo de Sus Majestades los Reyes Magos.

Nadie pone en duda  las ventajas de la revolución tecnológica actual. Las ilimitadas posibilidades que nos ofrece y los beneficios que aporta a nuestro día a día. Sin embargo, habría mucho que decir y escribir sobre cómo y cuándo usarlas, de una forma responsable.

Leer es algo creativo. Ver imágenes y vídeos resulta algo relativamente pasivo.  Cuando el niño lee, y alguno no solo lee, sino que devora libros, tiene el texto bajo control. Lo puede interpretar, malinterpretar, reflexionar, releer, juzgar, hacer hipótesis, modificarlas, leer en voz alta, callar… todo en un tiempo y un lugar donde se ve obligado a crear.

Sin embargo, mientras el niño visiona (mira una pantalla), cede todo el control imaginativo a aquello que está viendo, perdiéndose la oportunidad de ser protagonista de su universo creativo.

Por ello, desde el colegio creemos que es importante facilitar tiempos y espacios para  leer diariamente y lograr el gusto por la lectura. Estamos convencidos de los  muchos beneficios que aporta: mejora la comprensión, amplía  el vocabulario, potencia la concentración, desarrolla la capacidad crítica y la expresión oral, estimula la imaginación y la creatividad. Pero no pongamos la atención solo en leer mucho, sino en aprender a leer bien. Que nuestros chicos encuentren en la lectura algo más que un pasatiempo o una excusa para rellenar los treinta minutos de lectura diaria que les ofrece la escuela. Queremos que sean valientes para afrontar y aprender de los retos intelectuales, de  las virtudes humanas de los personajes, del estilo narrativo de cada autor, o simplemente,  que disfruten del placer de leer.

Animemos a estos valientes a seguir leyendo. Y, acompañemos a aquellos que todavía no han descubierto esta aventura creativa, proponiéndoles títulos que les acerquen a poder experimentar el gusto por la lectura.

Albert Carbó

Jefe de estudios de Educación Primaria- Colegio Abat Oliba Loreto

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